Ego pop y lobos ardientes: Arthur White y Miró

Texto y fotos por Lunámbula

 

Primer día para inaugurar el tercer ciclo del Circuito Indio con una noche cautelosa, a la espera de recibir a los amantes de la música que sin importar lo cotidiano del jueves, ellos están dispuestos a despedazar la monstruosa rutina que los persigue… que mejor que con la guitarra de Arturo Arredondo conocido en la escena musical como Arthur White aquel guitarrista de Pxndx que tras su pausa en los escenarios, le permitió experimentar algunos covers con su ukulele y darse cuenta que no podía detenerse más, fue así como salió “Ego Pop” de donde se desprende “la verdad” ,“ningún lugar” o “aquí vamos”, temas que la gente cantó con cada segundo de la lírica, que se dejaba llevar por los espirales de las imágenes detrás de la banda y sí también por aquellos covers que eligió tan sólo por el gusto de tocarlos como “message in a bottle” de The Pólice y “Like a Stone” de Audioslave, rola en la que invitó a Cuceb, líder vocal de Miró, después de dos canciones más se despidió del público dejando no sólo un envenenado sabor de boca, si no dispuestos los oídos para recibir a la banda telonera.

Miró, una banda que nace desde 2009, tras algunos movimientos en la alineación le dan la bienvenida a Alicia Casale en le bajo, equipo con el que arman “A través del Reflejo”, demostrando la capacidad metafórica en las composiciones de sus letras y dejando entre ver en el espejo que Cuceb tiene el talento nato para convertir en canciones las situaciones de cualquiera de nosotros, por eso es que el concierto fue un torbellino de sensaciones, el sonido era tan elevado e intenso que los corazones podían sincronizarse lentamente, los solos de las guitarras no solo nos llevaban por los pasillos del Rock de Soda Stereo, de Pixies, de Caifanes, si no por las desgarrantes formas del desamor y del sensual duelo, Cuceb se mimetizaba con las formas más obscuras del escenario, jugaba con las siluetas en las sombras y había una conexión inherente entre las gente que los observaba como quién estuviera perdido en el fondo de la figura, todo se conjuntó y estallaban los gritos, los agradecimientos y los aplausos no dejaban de sonar, sin duda una de los cierres de ciclo con una emotividad indescriptible.

Conclusión: si te dejas llevar justo por lo que sientes cuándo la música toca todo tú cuerpo no sólo será orgásmico, será como un teletrasnportador.

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