PULSO GNP: COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ.

Reseña & fotos por: Lunámbula

Con las manos al aire, el folkrocksito suavecito y frutal, las automatizadas en la memoria, la psicodelia, los británicos y un Dj de playlist, Querétaro prometió una segunda edición en 2019

Y si bien hay una lista innumerable de festivales en la Ciudad de México y al interior, Querétaro se sumó a la lista, con un sol radiante e inmenso que no dejaba que ninguna nube nos librara de él miles de personas caminando sobre tierra, pasto y algunos trozos de asfalto, llegaban al recinto, el ex aeropuerto que había quedado en SoldOut.
Dos escenarios “principales” en donde idealmente al terminar una banda comenzaba la otra y todo parecía calculadamente perfecto, darían inicio con dos bandas CNVS y VANAVARA, se podía apreciar a la gente ubicando los espacios y entonces llegó Elsa y El Mar que con el clima se convertía en el mood perfecto para simular una playa. Y bajo la incandescente bienvenida MILLONARIO logró que las manos arriba se ondearan a la rima de sus letras, sin embargo en ese justo momento el tiempo se movió y con ello la secuencia inicial, así que mientras COSTERA esperaba en el AT&T y los fotógrafos aprovechamos el momento para ganar algunas tomas a los dos segundos del silencio apareció “la solución”, “mal de amores”, “paseo sideral”, colocando a la audiencia en el lado relajado del rock, para mantener ese sonido “suavecito”.

TECHNICOLOR FABRICS con sus colores tenues y las melodías de domingo en la mañana, pusieron el calor a su favor “frecuency”, “fuma” y “globos” algunas de las melodías que interpretaron. Cual ola que arrastra las piedras de fondo, llegó EL ALEMÁN, que parecía no “encajar” en la semántica del cartel pero que fue lo que menos importó, pues descontroló a la gente, con sus características formas de interpretar sus rolas convirtió al festival en su “perra”, literalmente hizo lo que quiso, aventó agua, se quitó la ropa, se lanzó al público, incluso sacó ventaja de la falla de sonido al cantar a capela, así no quedó más que ver el descontrol. LA GUSANA CIEGA, con Daniel Gutiérrez en las voces y su azul Rickenbacker basta con agitar su grisaseo cabello y entonar “no puedo verte”, “yes sir” “ella estrella” “entra en el agua”, para que la gente desborde amor.

CALONCHO con su equipo de béisbol en colores frutales y el sonido de trip hawaiano complació a los fans que “chupeteaban” las canciones. JARABE DE PALO ya unos veteranos de la música siguen llenando de suspiros cada vez que interpretan “el lado oscuro” “bonito” “déjame vivir”, por mencionar algunas. DIVISIÓN MINÚSCULA trajo la parte adolescente que todo melómano lleva dentro “sognaré” y “cursi” internadas en la memoria que solo necesitan de un botón para proyectarse en automático.

ZOÉ con la prometedora presentación de Aztlán su nuevo material discográfico, fue receloso con el festival, porque en realidad el setlist trajo los clásicos “nada”, “no me destruyas” “fin de semana” “arrullo de estrellas” y muy poco de lo nuevo, de igual forma la gente sigue coreando con intensidad cada palabra, cada frase, cada nota. Al igual que con PORTER y su dinámica de intercalar el pasado y “moctezuma” le apuestan al vaivén de un juego mental para quienes siguen siendo seguidores de la banda desde sus inicios. CAFÉ TACVBA y sus disfraces que los volvían más reconocibles que en otras ocasiones cantaban “esa noche”, “la chica banda” “el baile y el salón”, “chilanga banda”. La noche trajo a una luna casi alcanzable y THE VACCINES se lució con las luces de concierto, Justin Young se apoderó con su Spectrum5 roja de todo el escenario, el sonido mejoró indiscutiblemente, fue exquisito ver a estos ingleses, interpretar todas excepto “melody calling” (yo si la esperaba). Llegó el momento de la psicodelia y de los “dulces que no son dulces” para escuchar a MGMT y sus agudos vocales que te hacen bailar, ya con el cansancio, la insolación, la tierra que no se veía pero se sentía en todo el cuerpo, THE HORROS tomó la consola y su Dj Set, fue algo así como el play list con las mejores canciones de la fiesta de tus amigos “Hipsters”, pero cumplió el cometido nos puso a bailar (me incluyo) y asi todo terminaba aproximadamente a las 2:35 am, hora de caminar.

Sí, hubo inconvenientes como en todas las primeras ediciones de un festival, la lista no es interminable pero si significativa, lo que queda claro en este y en cualquier otro festival es la felicidad con la que se retira la gente que cuenta los días después de que compra el boleto al final o desde el inicio porque sí la música tiene ese poder, de hacerte sentir que al final absolutamente todo vale la espera.

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