ZOÉ: De la Vía Láctea hasta el Aztlán.

De los 3 Auditorios este es el que sonó más fuerte

Con 3 fechas en Sold Out en la Ciudad de México, los miles de fans se dieron cita desde el pasado viernes para ver a la banda originaria de Cuernavaca, Andrea Franz, Yo Camaleón e Indios, fueron los músicos encargados de aperturar el coloso de Reforma y una rola de María VictoriaCuidadito”, encendía los motores para lo que sería un recorrido “galáctico”.
El primer combo de la noche, iniciaba con el sonido cálido de Venus, la gente no paraba de gritonear desde sus butacas y desde los preferentes lugares de enfrente, luces rosas, triángulos invertidos y una full band casi en simetría anunciaba la última rebanada del pastel. Azul fue la segunda puerta abierta, que explotó los corazones rotos de la noche y tras una falla que demoró entre 3 a 6 minutos el concierto, Sergio guitarrista regresó para expresar “una disculpa, no hay rock and roll sin amplificadores” la gente gritó aún más y No Hay Mal Que Dure se colocaba en las gargantas ácidas de los espectadores.
Luces rojas, amarillas, agradecimientos de León por un cierre impulsivo y frenético, trajeron la ola de Últimos Días, Nada, Al Final, Arrullo de Estrellas, 10:00 AM. Y como si aquello no fuera suficiente, la explosión vino con la ardiente triada amorosa, dolorosa y dramática empezando con Paula invisible, Poli la chica ideal agregando a la letra un “era mexicana y era chilanga” y finalizó con Andrómeda.

Momento de interactuar con las masas aprovechando Fin de Semana y la locura total por tenerlo de cerca, se combinaba con la presentación de Demián Gálvez vocalista de la Banda CENTAVRVS quien guitarreó Renacer (según Larregui su canción favorita del disco). Temor & Temblor el lado psicodélico (en mi subjetiva perspectiva) y que inevitablemente me recuerda al sonido de Kasabian en “secret alphabets” y a “blue jay way” del Sgt. Pepper´s finalizó argumentando que la rola se prestaba para escucharla en un rave o algo dónde hubiese alucinantes no naturales. (Risas del público).

El bloque de las 4 estaciones, Vía Láctea (primavera), Miel (verano), Labios Rotos (otoño) Hielo (invierno), avisaban la ineludible despedida “momentánea” y tras el grito al unísono de “NoooooooooLeón prometía volver al público más que orgasmeado.
Las luces verdes que iluminaban hipnóticamente el escenario, intermitentemente permitían ver detrás el momento en que Larregui, Acosta, Guardiola, Mosqueda, Báez y compañía, poseían sus sitios Reptilectric, Oropel (mi favorita siempre) Luna en su versión unplugged y No me destruyas, ponían en sobre aviso a los fans que era momento de intensear con la energía que sobraba, Soñé ensordeció los instrumentos y Love Love Love puso a bailar a los rockanlovers tecnotrónicos, completos de amor, llenos de su propio veneno.

Conclusión: La música “detona los circuitos de robot” sobre el tiempo, sobre el espacio, sobre el género.

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