EXORBITANTE LA PROXÉMICA DE LOS BOXER REBELLION

Reseña y fotos: Lunámbula

El pasado Marzo la banda londinense mostraba su sexto material discográfico en estudio, que además se compuso bajo una atmosfera melancólica, Gosth Alive, sorpresivamente tendría una presentación en el Foro Indie Rocks, antes de estar en el festival de Guadalajara y con el cuál se podía esperar una noche inglesa galáctica.

URSS BAJO EL ÁRBOL, la banda mexicana fue el acto de apertura del concierto, pasadas las 10:00 pm y con una actitud del público que traspiraba ansiedad y desesperación, los 5 músicos se empoderaron de lo que les correspondía y estando arriba la gente respondió ante los estímulos visuales y auditivos. Convirtieron la noche en su propio espacio.

Tiempo suficiente se tuvo para esperar a los aclamados ingleses y The Boxer Rebellion por fin salía a saludar, manera sublime de perder la noción temporoespacial con “What The Fuck” desde su primer toque logró que todo ahí se colocara justo en su lugar y la espera se filtró por los espacios entre los fans; cuando llegó “Weapon” el mar de luces rosas iluminaron el Rocks, la gente disfrutaba de lo que ahí y ahora estaba pasando. Observarlos no solo evocaba placer si no que el hecho de percatarse de la presencia temperamental y la relación con su instrumento, era algo tan sutil que se buscaban todos los recursos para no permitir olvidarlo.

No Harm”, cumplía su deber como canción…”normal” cuando de repente Nathan decidió bajar y kinestear con su público, se dejó tomar selfies, se dejó sentir, se dejó ir, se dejó ser real, parecía un día de suerte, un arcoíris en el bolsillo, un galleta de la fortuna con el mensaje perfecto y aun así la audiencia esperaba voraz las rolas de “cajón” para poder completar la insaciable satisfacción, entonces llegaron “Promises”, “If You Run”, “Diamonds”. Y si con eso no fuese ya una bomba estallando en las manos, subieron a corear Mau Solo y Eunice la resignificante “Here I Am”.

Sabíamos todos que por la hora, el final estaba a punto de llegar porque “Always”, “Promises”, “Let It Go”, “Evacuate”, anunciaban lo inevitable. Y como si las despedidas fueran cosa sencilla, “The Gospel Of Goro Adachi” llego a destrozar el paradigma, momento en el que Nathan verbalizó (y no ha sido el único) “son el mejor público para el que hemos tocado, esperamos volver”.

Las dos horas de música no solo fueron de los mejores conciertos para finalizar el año, si no el viaje interminable por la memoria a largo plazo.

Deja un comentario