LA PECULIAR EXTRAVANGANCIA DE JUAN SON

Fotos y reseña por: Lunámbula

Tras ocho años de ausencia no solo presencial sino musical. Irreverente y desfachatado Juan Son subió al escenario casi en punto de las 8 de la noche, con una túnica verde fluorescente, tipo griego, Aladino, semidesnudo, tomó su pequeño instrumento y como si estuviese en la sala de su casa, se dispuso a sentarse para entonar lo que esa noche le viniera en gana.

Con un público que ciegamente colocaba cada espectro de su ojo, aspiraban el aire, e irreales de estar físicamente en un Lunario de Sold Out, esperaban que todo en ese día se volviera eterno.

Cría cuervos y los ojos te van a sacar por necio¨ sí, esto estaba pasando y a la voz de todos los que se dieron cita en el lugar, la letra de “Cuervos” punzaban en la cien, como inicio del recorrido “galáctico”. Las versiones de las canciones a pesar de no ser las que originalmente nos hubiésemos imaginado que se escucharían, no restaron importancia sobre su ejecución, dos músicos más YAMIL y SIMONE PACE eran lo suficiente para colocarnos sobre arcoíris de colores que mencionaba Juan, “son cosas que le agradan”.

AEIOU, Porter, Mermaid Sashimi y “siento” (lo más reciente) fueron las secuencias de un extrovertido y peculiar regreso. Es importante destacar que pese a todos los estímulos visuales que juegan el papel de un prisma operacional, el particular timbre de voz de Juan es una de las cosas que te regresan los años de distancia y que sin tiempo exacto, puedes viajar a través de ello.

Nada”, “Espiral”, “Siento”, “Host of a Ghost”, “Mermaid Sashimi”, solo por mencionar algunas, desde la perspectiva emotividad, que deja claro que los fans estaban ahí justo por sentir un poco de figura en sus manos.

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