Paraísos artificiales: Dorian en el Plaza

Reseña: Isabelle González

Fotos por: Alejandra Pérez Siete

Todos podemos acordar que los conciertos son ese lugar en el que unos cientos de personas se juntan a olvidar por una hora (o quizá más) todas sus preocupaciones para poder disfrutar de la música de sus artistas favoritos y corear canciones desde lo más profundo de su corazón o hasta donde la garganta les permita.

Dorian, agrupación española con 14 años de trayectoria se presentó este 25 de octubre en el Plaza Condesa para tocar su más reciente disco Justicia Universal y canciones de discos pasados. El Plaza se llenaba poco a poco de fans que esperaban con ansias a que comenzaran a salir uno a uno los integrantes de la banda. Apenas comenzaron los primeros acordes y el público los recibió de una manera cálida, cantando y bailando, bailando como se debe bailar en un concierto: como si nadie te estuviera viendo.

Dorian nos regaló momentos inolvidables como Christian de Reyno llegando a cantar “Verte Amanecer”, Marc Gili pidiendo justicia en España y México, entre otros en los que podría gastar más de media cuartilla recordando. Y el público les regaló toda su energía y su pasión, familias bailando, parejas cantándose de frente en canciones como “Verte Amanecer” o “A Cualquier Otra Parte”, sonrisas y lágrimas sinceras. Quizá hayamos recordado momentos en específico con cada una de las canciones del set list, pudimos reír o sentir melancolía pero ese es uno de los efectos más bonitos de la música y al ver todo eso en un concierto se eriza la piel.

Me fui del Plaza con un sol en los labios que me dejó el mezcal y sintiendo que el mundo era un rumor lejano después de haber creado un paraíso artificial con una banda como Dorian.

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