El virtuosismo y la melancolía de Damien Rice se apoderó del Plaza Condesa

Fotos por Lunámbula.

Ante un clima frío y con chamarras de esas que en época de fin de año los capitalinos sacamos del clóset, cientos de admiradores se dieron cita fuera del Plaza Condesa para derramar melancolía en un concierto íntimo con el cantante Irlandés Damien Rice.

La mecánica fue diferente a la que estamos acostumbrados al llegar al Plaza, una fila por el lobby se veía desde el ingreso, esperando su turno para ser acomodados en el lugar que les correspondía.
Camino hacia tu asiento podías notar la nostalgia que albergaba el lugar, la luz tenue y el escenario con aquella luz amarilla, al lado izquierdo dos guitarras acústicas, lado derecho un piano, que me indicaba que la noche se tornaría de añoranza, “Por favor no se levante de su asiento durante alguna canción. Puede tomar foto o video con su celular sin flash, disfruta la noche”, me indicaba el acomodador mientras sonreía.

Un par de minutos después de las 9:00pm, las luces se extinguieron y comenzaron los primeros acordes de Amie, seguido de un caluroso «hola, bienvenidos», las conversaciones sobre lo cotidiano que fue el día se dejaron a un lado para poder cantar, casi susurrando, la letra de la canción, ¡la melancolía había comenzado!

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The Professor & La Fille Danse, continuó en el setlis que cautivó al público con aquel atractivo acento francés que incluye la letra.
Rootless Tree, se dejó escuchar en compañía del piano.
Cambio de canción, cambio de instrumento,  I Don’t Want to Change You y The Greatest Bastard continuaron con la velada.

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La luz cambia, ya no es amarilla, ahora se torna color rojo y I Remember comienza a sonar.
Una voz en el público se hace presente, pidiendo Sand.
– ¿Quién conoce esa canción, 18 personas?.- contestó Damien, pero era su cumpleaños así que, felicitándole, junto a aquellos que también estuvieran festejando, cantó el tema.
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Cold Water se hizo presente junto a Eliza, una fan que subió al escenario para cantar a dueto con el Irlandés, sin duda uno de los momentos más mágicos de la noche.
Trusty and True y Volcano fueron las canciones con las que cerró la primera parte de la noche.

IMG_5094Después de salir del escenario, dejando pasar varios minutos entre aplausos, gritos y el ya clásico «otra, otra…» Damien regresó para cantar Cannonball, sin luces, sin micrófono, escuchando la canción como un susurro que resuena por todo el lugar.
Elephant y The Blower’s Daughter fueron las canciones con las que la noche llegaría a su fin.

¡Que concierto tan más intimo y lleno de añoranza vivimos la noche de ayer!

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