TORREBLANCA: EL RETORNO DE UN MÚSICO

Crónica y fotos por: Lunámbula

Tras algunos años de estar bajo la máscara de otras sombras artísticas Juan Manuel Torreblanca anunció su regreso justo antes de terminar el ciclo de numerología 18 y entonces entre el tenue alumbramiento de un teatro que por sí mismo embelesa, el domingo se convertiría en una obra musical.

Marcol un artista individualista y los argentinos Árbol, fueron los encargados de subir el telón, a quienes el público los recibiera con una sutil lluvia de aplausos, haciendo notar que lo que buscaban era otro momento de la noche.

Con una serie de acompañantes y su pequeño ukulele, Juan se colocó en medio de los corazones y las gargantas encendidas, entonó con su registro vocal medio, las primeras palabras que se guardaban en silencio suspendidas entre el tiempo, la cortina tras él subió para poder enfocar la banda/orquesta completa, el impacto visual ahí se volvió etéreo.

Lobo, Vapor, Hubo Valor y Lodo” arrojaron los primeros gritos de placer y las primeras lágrimas, cuando las luces se hacían amarillas la sonrisa y ese infinito éxtasis no le hacía justicia al lugar. Hubo invitados que entre músicos, compositores, productores y demás, subieron al escenario no solo para hacer una colaboración, si no para recordarle a Torreblanca que ahí las cosas estaban sucediendo.

Dicen que un músico, vuelve a los lugares donde pudo sentir amor y definitivamente bajo esa atmosfera cálida transcurrieron las canciones, se notaba un Juan Manuel transparente que con el paso de los acordes bailaba, hablaba, abrazaba, agradecía, se reía e incluso estaba sorprendido con el espejo que tenía enfrente ese que le regresaba cada sonido salido de su boca.

Con una banda exorbitada, los fans en medio del colapso, las horas de butaca y las imágenes pulsantes en la memoria, este concierto sin duda se coloca en uno de los mejores rencuentros del año, para recordarnos otra vez que las cosas más sencillas se distinguen entre sabores diferentes y que la música siempre te permite volver a empezar y volver soñar.

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