Sin escape, mente en blanco. Luz Devora, el nuevo disco de Joliette.

«Y por si te lo preguntabas, ya estoy mejor».

Por Cristóbal Cueva

Fue larga la espera, pero no puedo terminar de dimensionar lo grandioso que fue cuando por fin pude darle play al nuevo disco de Joliette.

Principia fue una producción que marcó una diferencia notable en la música que se estaba haciendo en el país, con una exploración del post hardcore melódico bastante interesante y absorbente, seguida de una serie de splits que marcaron la transición y evolución del sonido de la banda después de su cambio de alineación que implicaba voz y guitarra realizados por una sola persona a diferencia de su primer álbum, y la posterior introducción de un Joliette más agresivo y caótico con Atáxico, en el que predominaba más bien una esencia de mathcore, nos dejaban intrigados con qué es lo que vendría después.

Tras una serie de tours y un par de sencillos, finalmente nos encontramos cara a cara (¿o más bien oídos a bocinas?) con Luz Devora, el cuál no es ni Principia, ni Atáxico, sino una mezcla completamente homogénea entre ambos, perfectamente integrados incluso con factores provenientes de Convertirse en Agua. Tuve la oportunidad de hablar con la banda unos meses previos al lanzamiento, y cuando les pregunté qué podíamos esperar del disco fue precisamente lo que me dijeron «es una mezcla de todo lo que hemos hecho».  Y es lo que Luz Devora representa, sin error alguno.

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El álbum está plagado de cambios de tiempo perfectamente introducidos en una serie de pistas tanto caóticas como tranquilizantes. Sin temor a errar puedo decir que esta producción es la definición por excelencia del «post-todo» con el que Joliette ha denominado su estilo musical. Y es que podemos encontrar secciones de post hardcore, post metal, mathcore y hasta post rock, combinados con metalcore, metal progresivo, powerviolence, screamo y hard rock. Sin embargo no se nota ningún cambio forzado, o secciones que no deberían estar ahí. En realidad, el álbum transcurre de una manera tan fluida que los 56 minutos que dura rodarlo, se evaporan como alcohol en llamas.


Y no sólo es la mezcla perfecta de géneros lo que provoca esta sensación, sino que además, más de la mitad de las canciones están conectadas una con otra, lo que provee de una solidez bastante pronunciada al disco. Genera una atmósfera de tensión que a momentos se incrementa y a momentos se reduce, pero nunca llega a romperse. Es de principio a fin, una tormenta de emociones crudas y pensamientos que de alguna manera describen una especie de autoanálisis psicológico de los momentos más oscuros de una persona, en el camino hacia la liberación y paz. Porque a pesar de que la lírica tiene un tinte trágico en su mayor parte, no pierde en ningún momento el mensaje a transmitir, «hay que seguir, hay que continuar, dejar de fallar, dejar de esperar, dejar de cargar con todos esos pesos que no nos corresponden, dejar de escondernos, defendernos y nunca arrepentirnos de nada».

El trabajo vocal es una cuestión a destacar, ya que es la cereza en el pastel del estilo musical de Joliette. Por algún milagro inesperado, el espíritu del Convertirse en Agua regresó acompañado de gritos en tonos graves y transiciones de voz limpia raspada, sobre todo en canciones como «Júpiter Jovial», «Lázaro», «Pudre Infante» y «Señor Mora». Una ejecución perfecta, que transmite justo lo que necesita, sin exceder ni quedarse corto. Todo lo que hicieron en este disco parece estar totalmente calculado para mantener en estado de alerta al oyente, integrando secciones de pánico, caos, melancolía y, finalmente, calma.

Es un increíble álbum, de una banda que ha trabajado con todo su corazón y esfuerzo, y que lograron perfeccionar su sonido de una manera que no puedo describir con palabras. Si no lo han escuchado, háganlo ya. Joliette ha madurado bastante bien a través de los años y este disco es una cubetada de agua fría en la zona de confort del oyente. No se lo pierdan.

Y no se pierdan tampoco su show al regreso de su actual gira en sudamérica, en el VTOPÍA MMXIX, en Bajo Circuito en CDMX.

21 de Septiembre, junto a increíbles bandas como Viva Belgrado (que por fin nos visitan desde España), Nionde Plägan (de Suecia), y proyectos nacionales como XIII, Voreal y Cucs de Llum.

Aquí se arman sus tickets https://vtopia-mmxix.boletia.com/

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«Adiós».

 

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