HOMBRE MÁQUINA

Fotos y reseña: Lunámbula

Se había anunciado el peculiar Sold Out para la fecha en la que el Teatro Metropólitan se podía convertir en un vaivén industrial y prehispánico, la banda de Guadalajara #PORTER tomaría la noche del viernes para movernos hacia “Las batallas del Agua”.
En una primera escena Señor Kino de colores tenues, lograron amenizar la espera de quienes llegaban, quienes estaban ahí y de quienes se daban la oportunidad de escuchar un poco. En un mood entre circense y de presentador de obra, llegaba el momento de gritar, en plataformas individuales con una vestimenta tipo robotizada espacial, Fernando, David, Diego y Víctor, se apoderaron de las miradas, quienes atentos a lo que sonaba reconocían la primer canción #Hombre Máquina. ¿Qué dice mi México querido? Pregunta David, ahí supimos que esa noche, sería intensa.

Señor Kino

Las secuelas fueron tomando su forma, llegaron “las batallas”, “chesko”, “cuervos”, “himno eterno”, dedicada a todos aquellos que ya no existen el plano terrenal; “rincón yucateco”, “qué es el amor”, “cuxillo”, “bandera”, “konichiwa”, “cuando lloro”, en el tono ambivalente de la propia melodía.

Momento de tomar unas mascaras que había en los lugares y que pese a la poca movilidad de las masas, algunos espectadores se colocaban; “palapa” “tsunami” y “espiral”, llenaban de felicidad ahogada a la audiencia.


Después vino el combo más profundo y penetrante de la noche, “Pájaros” seguido de “la china”, era un terremoto devastador de emociones incesantes, incandescentes, nadie ahí dejaba de mirarlos cual sueño alcanzable.
La ronda final se acercaba lentamente, “arcade” (de mis eternas favoritas), “para ya” la alucinante con lasers en todo el teatro y un recorrido sorpresa por el púbico, para dejar entrar a “murciélago” y despedirlos entre tonos rojos y pochos, después de 20 canciones en el setlist, tapatíos, rockeros, prehistóricos e industrializados #Porter se comió a bocados esa noche.

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