Analizando el efecto Sumerian: How It Feels To Be Lost de Sleeping With Sirens

Antes de comenzar, CREO QUE ES MEJOR QUE ESTEMOS DE ACUERDO EN NO ESTAR DE ACUERDO.

Por Cristóbal Cueva.

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A principios del año se anunció que Sleeping With Sirens estaba terminando el trabajo de un nuevo álbum. Y ya. Era una revelación interesante, pues yo tenía mucha curiosidad de saber si seguirían el camino que tenían (lo cual era lo más lógico, pues les dio muchos fans nuevos y asumo que retribución económica considerable).  En mi opinión, su última producción Gossip no es un álbum malo, pero a mí no me gustó y creo que a pesar de que es un buen producto, pertenecía a un univierso diferente. Para mí, ese álbum no era SWS. Así que por obvias razones saber que estaban terminando un álbum tuvo un efecto interesante.

Un par de meses después lanzaron el primer sencillo, le dieron título al álbum y dieron la noticia más inesperada del mundo (al menos a mí me tomó con la guardia totalmente baja), la banda ahora formaba parte de nada más y nada menos que ¡Sumerian Records, baby! Y ¡oh cielos! con la emoción, porque además de la noticia, el sencillo resultó ser un total hitazo y afortunadamente para fines de este análisis, es la primera del álbum. Aquí te dejo el vídeo:

Vemos a un Kellin bastante cambiado. Con una mirada más madura, el cabello decolorado y un vídeo con una producción impecable. Pero en realidad el vídeo es lo de menos. Y es que aquí es donde comienza el por qué del título de la nota.

Sumerian Records nació como una disquera que buscaba levantar a bandas de los géneros que en aquella época comenzaban a dominar, sobre todo el metalcore y el post-hardcore. Y a la fecha sigue siendo reconocida por ello. Y tienen un cierto efecto al firmar bandas que ya tienen algo de trayectoria. Pasó con CHON y Circa Survive, por ejemplo. El resultado es producciones con un sonido de calidad y con un tinte «pesado», por llamarlo de alguna manera, que se nota en prácticamente todo su roster. Y en el caso de SWS creo totalmente que dio de lleno en el clavo. Aún así decidí mantener mis expectativas bajas y esperé hasta escucharlo completo para saber si mi teoría sobre el «Efecto Sumerian» podía tener algo de cierto. Y vaya que el álbum superó dolorosamente todas mis expectativas. (De no ser porque existe Luz Devora de Joliette, este sería mi disco del año OSIOSI). Decidí comparar el álbum con los materiales previos para tener referencia del cambio de sonido, así como del por qué es tan relevante. Sin más preámbulo, vámonos recio:

How It Feels to Be Lost es el 6° material discografico de SWS, y para hacerte más amena la lectura, puedes darle Play aquí mero.

Volviendo a «Leave It All Behind», el inicio del álbum es bastante claro en cuanto al tema. En cierto modo (y creo recordar que Kellin lo dijo en una entrevista, pero no estoy del todo seguro) están dejando precisamente atrás los desaires que tuvieron por Gossip.
La instrumentación es lo más destacable, ya que hay una presencia notoria del bajo y de la distorsión de la guitarra. Y aunque la mezcla enfatiza más la parte vocal, se integra de una manera bastante fluida con la instrumentación y se siente homogénea. En la parte vocal, fuera del fresco y mejorado tono limpio, se siente presencia sobre todo de los screams, algo que ya no formaba parte relevante del armamento de la banda incluso desde MadnessCon un coro pegajoso, nos abre camino hacia el viaje que nos espera.

Con «Never Enough» lo que hacen es terminar de enganchar al oyente. Instrumentación fuerte, un verso con lírica constante y un coro «catchy» es muy similar a lo que escuchamos en Feel, pero con la diferencia en el grosor instrumental. Con la presencia de Benji Madden de Good Charlotte en un verso hacia el final de la canción, es todo lo que el álbum necesita para que decidas continuar hasta el final. En este punto fue que me descubrí encantado con el álbum, y eso, créeme, fue totalmente inesperado. Como ya lo mencioné, tenía bajas expectativas, no quería decepcionarme. Pero me dieron una bofetada con guante blanco.

El disco continua con «How It Feels to Be Lost», que también cuenta con vídeo. Fue el tercer y último sencillo, lanzado justo un día antes del estreno del álbum.

Es una canción un poco más tranquila en cuanto a velocidad, la mayor parte con voces limpias y un ritmo y melodía constantes, y un final perfecto que deja el ambiente en calma para la siguiente canción, que es Agree to Disagree.

Fue el segundo sencillo previo al lanzamiento, y es un poquito más «straight to the point». La rítmica me recuerda un poco a «wonderful life» de Bring Me The Horizon, supongo que sobre todo por el tono de las guitarras y la armonía con las percusiones. Es rápida y fácil de digerir, podría atreverme a compararla con lo que escuchabamos en «The Bomb Dot Com V2» del With Ears to See and Eyes to Hear allá en el ya lejano 2010.  Y es bastante agradable reconocer (y revisitar) las raíces sobre las que creció la banda.

La siguiente canción es «Ghost», y creo que es la canción que más destaca en cuanto a «diferencias» con respecto a las demás del disco. De entrada, el tono de guitarra utilizado en el intro está procesado con lo que creo que es un flanger+chorus, continua a través del verso añadiendo un sentimiento de profundidad hasta el pre-coro, y finalmente explotando con distorsión en el coro. Hacia el final de la canción, después del segundo coro, hay un cambio drástico de tono y ritmo, incluyendo las melodías vocales que primero se presentan en un pequeño puente muy a-la-Pierce the Veil, y posteriormente se elevan en un clímax armónico que no recuerdo haber escuchado nunca en una canción de SWS, terminando con un coro que se apaga con screams, dando lugar a «Bloodlines».

Esta canción tiene quizá el mejor coro del disco, y uno de los mejores EVER de SWS. No puedo describir con exactitud el sentimiento, lo único que sé es que después de ese pequeño intro semi-spoken-word, escuchar esa explosión de coro me dió escalofríos. La temática de ésta canción es fácilmente un «A Trophy Fathers Trophy Son pt. II», y de hecho tiene todo ese sentimiento del Let’s Cheers to This menos lo pesado. Porque sigo y seguiré destacando el «Efecto Sumerian» sobre la instrumentación. Creo que está afinada en Drop C, POR LO MENOS. Después del segundo coro tenemos un puente con una de mis frases favoritas del disco «You can’t change what you were born into, don’t let it bury you» que nuevamente nos deja ir como gorda en tobogán sobre el coro y el final.

[Descansemos unos segundos y apreciemos esta comparación de SWS circa 2009 vs SWS hace un par de meses, vean nomás esa carita de Kellin en la primera foto, ahhhh que ya todos estamos envejeciendo. Diez años no pasan en vano].

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Llegamos a la segunda mitad del álbum, la cual comienza con «Break Me Down», la cual es sin dudar la canción más pesada del disco, tanto instrumental como vocalmente. Con dos versos plagados de screaming, es algo que no escuchabamos de parte de Kellin desde por lo menos Let’s Cheers to This. Es energizante, rápida y directa al grano. Hasta tiene un breakdown, y eso SI que no lo veía venir. El final es casi rock industrial, con procesamiento electrónico y un scream largo que termina con un golpe brutal.

«Another Nightmare» es una canción engañosa, pues la introducción es lo más Gossip que tiene el disco, sin embargo sólo es la fachada, porque en el fondo tenemos de vuelta el «Efecto Sumerian», sobre todo en los puentes post-coro y hacia el final. En realidad esta canción es la que menos me gustó del disco, porque es un poco redundante durante toda la primera mitad. Después del segundo coro tenemos un pequeño puente que por poquito y es dubstep. Una repetición más y termina, dando lugar a la que terminó por conversirse en mi favorita del álbum, «P.S. Missing You».

Con una pequeña introducción a piano, esta canción tiene todo lo que me hubiera gustado escuchar en Feel cuando salió (y al mismo tiempo agradezco que no haya sido así, porque no lo habría disfrutado tanto como ahora) y, al menos en mi opinión, es la canción más Sleeping With Sirens de todo el álbum. Al principio se construye una armonía vocal sobre un bajo bastante pronunciado, que fluye hacia un coro super nostalgico, un segundo verso con screams añadidos, otro coro perfectamente construido hacia un pequeño puente suave de piano y percusión y gang-vocals + screams. DIABLOS.
Tercer coro + screams + harmonías, + grito final con toda la intensidad hacia un pequeño outro que hace eco a la intriducción.

¿Asking Alexandria, eres tú? «Medicine (Devil in My Head)» es una canción bastante interesante, pues mezcla no solo tres estilos diferentes (Hard Rock, Metalcore y un poquito de Dance) sino que además juega con dos escalas armónicas diferentes en la voz que se intercalan cada mitad de verso. El tono de las guitarras es muy similar al que predomina en todo el Self Titled de Asking, confirmando de nueva cuenta el «Efecto Sumerian» y esperen, ¿son esos «GROWLS»? Algo sobre producidos, pero sí, en efecto, son screams graves.

Finalmente, nos encontramos con «Dying to Believe», con una introducción acústica y rítmica lírica poética, quizá en una pequeña referencia a Madness y «Heroine + November». Es el cierre perfecto a un discazo que no sabia que necesitaba en mi vida, pero que estoy bastante agradecido de tener. Y en general, de existir en una época en la que bandas de este calibre están haciendo trabajos tan buenos.

Con toda la atención en el increíble poder del low-end en la mezcla y la re-adición de los gritos al arsenal vocal de Kellin, es quizá su mejor álbum. No sé tú, pero yo creo que lograron superar todo lo que habían hecho, incluso su álbum debut.

¿Así se siente estar perdido?

 

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